CUANDO EL BRIEF LLEGA A MEDIANOCHE: EL ARTE DE SOBREVIVIR CON CAFÉ Y MEMES
Voy a aprovechar este espacio para hacer catarsis. Anoche salí de la agencia a las 11 de la noche. No fue por gusto ni nada parecido, estaba editando un video que pidió el cliente a las 3 de la tarde. ¿Qué tocaba hacer? Pensarlo, grabarlo, editarlo, perfeccionarlo y todo lo que ustedes ya saben. Cuando por fin iba para la casa puse mi música favorita, canté a todo pulmón, me compré una hamburguesa y llegué a “dormir” (cosa que nunca puedo hacer porque mi cabeza siempre está a millón). Cada vez que tengo alguna idea nueva, necesito anotar. Todo el tiempo estoy pendiente de los mensajes, novedades y algunas correcciones pequeñas que se pueden solucionar al día siguiente. Parce, yo ya aprendí a vivir con eso. Pero hay momentos en los que quiero sentirme como alguien normal, que solo llega a su casa a relajarse, jugar play y dormir, DORMIR Y DORMIR. Pero no, los briefs llegan a las 11:59 p.m. Un correo “amable” que yo solo quiero dejar pasar para revisar el otro día pero la responsabilidad y también la curiosidad siempre me ganan. Obvio se me juntan todas las emociones, la rabia porque no puedo descansar, la ansiedad porque entra un nuevo cliente, y la frustración porque se que el brief va a estar a medias. Sería una chimba decir que esto ocurre pocas veces. Noooo, han sido 13 años recibiendo briefs a las 11 de la noche: mal diligenciados, con información incompleta, con adivinanzas, porque claro, el cliente no sabe de esto, NO CONOCE. ¡Por eso nos buscan! Y solo los que lo hemos vivido entendemos la montaña rusa tan inmunda en la que se entra por unas horas, con una mezcla de negación, enojo y aceptación; además de un atacazo artístico a las 2 a.m. con una taza de café y memes compartidos en el chat del equipo. Ese chat de valientes en el que fingimos que “no está tan tarde”, mientras mandamos emojis de ojos rojos. Para esos casos, se incorpora el kit de supervivivencia del creativo nocturno: café cargado de todos los olores, colores y sabores, con el Spotify en modo concentración. Un metal suavecito para relajarme. Lo único que puede quitar la frustración en un momento así es saber que estás respaldado por un grupo de personas que están tan comprometidos a la causa como uno mismo. Entender la importancia de tener equipos y marcas que sepan valorar los procesos en los momentos que más se necesita. Trabajar a deshoras es una joda tenaz. Pero a veces salen ideas inesperadas, brillantes, que contrastan con las que no se entienden nada al día siguiente. ¿Qué moraleja he sacado de esto? ¡Nada, juemadre! ¡Manden sus cosas a tiempo y dejen dormir al prójimo! Bueno, no, hablando en serio… no es ideal que el deadline y el despertador se encuentren. A veces, cuando el brief aterriza a medianoche, no solo llega con ideas retadoras. También trae cansancio, frustración y la sensación de que el día nunca acaba. El desgaste es real. Pero este tipo de experiencias nos hacen valorar la importancia de la buena organización, y a tener en cuenta que un equipo que previene es uno que sabrá manejar la marea sin quemarse. La chispa resolutiva, la capacidad de improvisar y el reto de convertir la presión en creatividad son elementos cruciales en medio del caos nocturno. Sobrevivir a un brief nocturno no es solo entregar a tiempo. También es recordarnos que, en este oficio, la magia surge cuando más la necesitamos… incluso con ojeras.
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