Ponchale

CONFESIONES DE UN DIRECTOR QUE LE TENÍA MIEDO A LOS ROBOTS

Voy a ser brutalmente honesto contigo: cuando escuché por primera vez que la inteligencia artificial podía escribir, diseñar, editar videos y hasta proponer campañas completas…me cagué de miedo. Literal. Mi primer pensamiento fue: “¡Me van a reemplazar por un algoritmo que ni siquiera necesita café para funcionar!”. Y después vino el pánico existencial clásico: ¿para qué me sirven mis 10 años de experiencia si una máquina puede hacer todo en 30 segundos? Pero resulta que estaba viendo todo mal. Completamente mal. Mira, en una agencia como la nuestra —donde todo va a mil por hora, donde siempre hay un brief urgente, una presentación, un cliente que cambió de opinión a último minuto… escuchar “esto lo hace la IA en segundos” suena directo a amenaza de muerte profesional. Pero después de meses peleándome con esto, me di cuenta de algo: el miedo no es a la IA. El miedo es a no sentirnos valiosos, a pensar que lo que hemos aprendido a hacer ya no sirve para nada. Es miedo al impostor que todos llevamos adentro. Y eso, amigos, es una conversación que tenemos que empezar a tener más seguido (y sin anestesia). No fue ningún momento épico de película. Simplemente un martes cualquiera, con tres cafés encima y un brief que no me salía, abrí ChatGPT como quien abre la nevera sin hambre: por curiosidad. Le tiré el problema, lo entrené con algunos datos de la marca, y empezamos a trabajar juntos en esa campaña que me tenía bloqueado. ¿Lo que me devolvió era perfecto? Para nada. Pero me dio el empujón que necesitaba para arrancar. Era como tener un brainstorming conmigo mismo, pero con alguien que nunca se queda sin ideas (aunque a veces sean malísimas). Después probé Midjourney para unos conceptos visuales, Runway para prototipos de video, Notion AI para organizar mis procesos… y ahí fue cuando se me prendió la bombilla: La IA no piensa como yo, pero me ayuda a pensar mejor. A veces me tira ideas que dan pena ajena. Otras veces sale con conceptos que me hacen pensar “¿por qué no se me ocurrió a mí?”. Pero siempre, SIEMPRE, me da material para trabajar. Es como ese amigo que no juzga tus ideas locas y siempre está dispuesto a tirar la primera piedra en el brainstorming. Nunca dice “eso no va a funcionar” antes de intentarlo. SEO técnico, transcripciones de focus groups, resúmenes de 40 páginas, briefings repetitivos… todas esas tareas que uno hace con cara de funeral, la IA las resuelve mientras yo me tomo un café. Y no es solo que las haga rápido: es que yo quedo libre para enfocarme en lo que de verdad me mueve, que es crear conexiones, contar historias, hacer que la gente sienta algo. Con sus análisis express de tendencias, competencia y audiencias, ahora puedo tomar decisiones basadas en datos reales, no solo en mi intuición  (que a veces falla). Es como tener un planner invisible que me sopla insights al oído todo el tiempo. ¿Será que nos va a reemplazar? Te voy a dar la respuesta directa: No. Va a reemplazar tareas, no talentos. Pero ojo: quienes no se suban a este tren SÍ se pueden quedar en la estación. Igual que pasó cuando todo se digitalizó y algunos se quedaron aferrados a los layouts en papel y las presentaciones en acetato. La cosa no va de aprender a usar todas las herramientas YA (imposible y agotador). Va de entender cómo usar la que mejor potencia tu rol específico. El punto es simple: siempre va a haber un lugar para nosotros… si estamos dispuestos a evolucionar en lugar de resistirnos. Hoy, mirando hacia atrás, me alegra haber dejado el drama de lado tan rápido. La inteligencia artificial no es el apocalipsis zombie de la publicidad. En realidad, es la excusa perfecta para volver a lo que siempre debimos hacer: ser más estratégicos, más creativos, más humanos. Porque mientras la IA se encarga de lo técnico y lo repetitivo, nosotros podemos dedicarnos a lo que las máquinas (todavía) no saben hacer: entender emociones, crear vínculos reales, contar historias que toquen fibras. No se trata de pelear contra la IA como si fuéramos John Connor. Se trata de entenderla, retarla, sumarla al equipo creativo y usar esa alianza para hacer trabajo que antes era impensable. Porque lo que realmente va a marcar la diferencia en los próximos años no es lo que ella puede hacer… es lo que tú puedes hacer con ella a tu lado.

CONFESIONES DE UN DIRECTOR QUE LE TENÍA MIEDO A LOS ROBOTS Read More »

CÓMO LIDERAR EQUIPOS CREATIVOS CUANDO TODOS QUIEREN ESTAR EN CASA

Voy a ser directo, como me gusta: liderar equipos creativos ya era complejo… Ahora, con medio equipo en casa y el otro medio conectado desde una cafetería con Wi-Fi prestado, es una locura. Pero una locura bacana, si se sabe manejar. Primero lo primero: liderar gente creativa no es poner horarios, ni hacer seguimiento obsesivo por Zoom. Es construir confianza, marcar visión y dejar que cada quien encuentre su manera de aportar. Un creativo no quiere sentir que lo están vigilando, quiere sentir que lo están escuchando. Pero… ¿y cuando todos quieren quedarse en casa? Esa es la pregunta. La pandemia cambió todo. El confort, la rutina, los ritmos. Y aunque extrañamos la mesa redonda con café y post-its, la verdad es que el talento ya no necesita una oficina para florecer. Lo que necesita es estructura sin rigidez. Claridad sin control. Y un liderazgo que entienda más emociones que formatos. Lo que yo hago (por si te sirve, bacano). Tengo rituales, no horarios. El lunes comenzamos compartiendo algo que nos inspire. A veces es un reel, a veces es un sueño. Pero eso nos conecta. No mido solo entregables. Mido implicación, energía, ideas sueltas. Porque a veces una idea a medias hoy, se vuelve campaña ganadora en tres semanas. Celebro en voz alta. Porque si no hay oficina para aplaudir, hay que aprender a hacer fiesta por videollamada. Diseñé un espacio híbrido brutal. Quien quiere ir a la oficina, va. Quien no, sabe que igual está presente. El reto no es remoto, el reto es humano. Hay gente que cree que el teletrabajo mata la creatividad. Yo digo que lo que la mata es el aburrimiento, la desconfianza y los líderes que no entienden lo que lideran. Los creativos somos raros. Necesitamos silencios. Caos. Música. Espacios sin juicio. Y eso no tiene que pasar en la oficina. Puede pasar en casa, en un parque o en una llamada de 10 minutos donde alguien te dice: “Esa idea está bacana, dale con toda”. Fuentes para no hablar carreta: Buffer’s State of Remote Work 2024: el 75% de los trabajadores creativos afirman ser más productivos desde casa, siempre que exista claridad de propósito y buena comunicación. Forbes Leadership Council (2023): destaca que los líderes creativos del futuro son facilitadores emocionales, no controladores operativos. Nota: Liderar equipos creativos en la era remota no es imposible. Es una oportunidad brutal para aprender a confiar, a soltar, y a volvernos más humanos… incluso a través de la pantalla. Por Jorge Arleth Henao, director de Pombo Comunicaciones.

CÓMO LIDERAR EQUIPOS CREATIVOS CUANDO TODOS QUIEREN ESTAR EN CASA Read More »

LA COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE IA

Hace unos días les traje el tema de lo que las máquinas ahora pueden hacer por nosotros. Hoy quiero hablarles desde otro punto de vista y poniéndome un poco más emocional, o como ustedes lo quieran ver. En días anteriores, mientras revisaba una campaña con el equipo uno de ellos lanzó el siguiente comentario: “Esto lo habría hecho una IA en la mitad del tiempo…” todos se quedaron callados, no se escuchó una sola palabra, solo sé que hubo un silencio incómodo que existe cuando no hay una respuesta o comentario adecuado. Claro, estamos sintiendo esa presión de que las máquinas avanzan más rápido y cada vez hacen más cosas por nosotros: escriben más rápido, diseñan más rápido, editan más rápido. Pero, ¿sienten? Esa es la pregunta que lo cambia absolutamente todo. En lo que hemos venido conversando sobre la inteligencia artificial, estoy llegando a la conclusión de que estamos viviendo en una era donde esta parece tenerlo todo: eficiencia, velocidad, precisión, etc, etc. Pero hubo algo que me dejó totalmente en shock después de una conversación: “es que la inteligencia artificial ahora es mi psicólogo”. ¿Es en serio que me estás diciendo esto? ¿En serio sientes que estás conectando con una máquina? ¿Te comprende? ¿Analiza tus gestos, tus manos, tus movimientos? ¿Conoce tu emoción, entiende tus lágrimas, sabe cuándo abrazar? Esto me lo voy a seguir cuestionando… No estoy hablando de frases bonitas, libros o música que la IA te pueda recomendar, eso seguro lo hace muy bien. Me refiero a entender lo que le pasa al otro. Conectar con lo que duele, con lo que alegra, con lo que nos mueve como SERES HUMANOS. De saber cuándo hacer una pausa, cuando decir algo o simplemente acompañar en silencio a la otra persona. La IA puede analizar millones de datos para saber qué decir. Pero nosotros, los humanos, podemos entender cuándo callar o cuándo hablar. Ahora, no estoy diciendo que le tengamos miedo a la tecnología o que la satanicemos, todo lo contrario. La tenemos que usar todos los días, porque jugamos con ella, probamos sus límites y siempre queremos saber hasta dónde llega. Pero siempre tengamos presente que no puede hacerlo todo sola. Que necesita de nosotros para tener alma. Y es ahí donde la comunicación emocional cobra más sentido que nunca. Cada que entro a redes sociales me doy cuenta que estamos en un mar de contenidos generados por IA, pero en esta infinidad, los mensajes que siempre logran sobrevivir serán los que digan algo real, los que no suenen escritos por una máquina. Los que abracen, sacudan, incomoden o inspiren. Los que se sientan humanos. Para que vayamos cerrando solo me queda recordarles algo: el trabajo que tienen las agencias no es competir con la inteligencia artificial, lo que debemos hacer es usarla para hacer mejor lo que tanto nos inspira: COMUNICAR. Pero ahora con más inteligencia, con más rapidez y con más corazón. Porque, al final, en un mundo donde todo parece programado, lo verdaderamente valioso será aquello que no puede imitarse: lo humano. Ese instinto creativo. Esa risa en medio de mil reuniones. Esas lágrimas que se escapan en momentos de estrés. Ese mensaje que nos llega del cliente diciendo: “Esto era lo que necesitaba”. Este es un tema que tiene mucha tela para cortar, estoy convencido de que ustedes me van a seguir acompañando, así que esperen un siguiente blog, les prometo que las anécdotas nunca van a faltar. 

LA COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE IA Read More »

EL FUTURO ESTÁ AQUÍ: CUANDO LAS MÁQUINAS EMPIEZAN A HACER LO QUE SOLO LOS HUMANOS SABÍAN HACER

Hace poco me puse a pensar en todo lo que está pasando con la tecnología, y me quedé un poco sorprendido (y tal vez hasta un poco abrumado). ¡El panorama digital está cambiando a una velocidad que ni siquiera alcanzo a ver venir! Antes, tenías que ser el rey del SEO para que tu página se destacara en Google. Si no sabías cómo jugar ese juego, tu sitio web pasaba desapercibido en la enorme jungla digital. Pero hoy, las reglas cambiaron y, ¡vaya que cambiaron rápido! Lo que antes era un trabajo de palabras clave y contenido bien estructurado ahora se está moviendo hacia algo mucho más interesante (y un poco más misterioso): la IA tomando las riendas. Ahora, no solo tienes que “optimizar” tu sitio para aparecer en los resultados, ahora la IA hace que Google no solo te encuentre, sino que te recomiende cosas que ni siquiera sabías que querías. ¿Lo más loco? Todo esto se basa en algo que se llama GEO, o Geolocalización Optimizada. Es como un hechizo digital: Google no solo sabe lo que escribes en el buscador, sino que también toma en cuenta tu ubicación, lo que te gusta, lo que has buscado antes y hasta cómo te comportas en línea. ¡Es como si Google te conociera mejor que tu mejor amigo! Pero aquí no acaba la magia. Hace poco, llamé a un call center (sí, esos que siempre nos hacen esperar eternamente) y, de repente, me di cuenta de que no estaba hablando con un humano. ¡Era una IA! Y lo peor (o mejor, dependiendo de cómo lo veas) es que me resolvieron todo rapidísimo. Ya no hace falta un ser humano para responder tus preguntas. Las máquinas están aprendiendo a hacer todo, desde resolver dudas simples hasta solucionar problemas complejos, ¡todo al instante! Y, en serio, lo más curioso de todo es lo que descubrí después. Resulta que en algunos bares ya están reemplazando a los bartenders por máquinas. Al principio no lo podía creer, pero al parecer, las máquinas no solo toman el pedido, ¡también preparan el cóctel! Mezclan, sirven, y hasta adornan la copa como si fueran un experto en coctelería. Ya no necesitarás que un bartender te pregunte “¿qué te gustaría hoy?”, ni que te sugiera el trago perfecto según tu estado de ánimo. En un futuro, ¡todo lo que tendrás que hacer es mirar cómo la máquina prepara tu bebida favorita! Ahora, pensaba, ¿Qué pasa con el trabajo de esos bartenders? ¿Desaparece por completo? Claro, es un avance, pero también me dio que pensar lo que perdemos: la conexión humana. Un bartender no solo te mezcla la bebida, ¡te escucha! Te cuenta historias, te hace sentir como en casa. Esa chispa, esa magia que solo un humano tiene, ¿Cómo la reemplazamos? Lo cierto es que cada vez más trabajos están siendo automatizados. Y sí, la tecnología avanza como un cohete, pero ¿estamos listos para ello? No es solo que las máquinas sustituyan trabajos, sino cómo nosotros nos adaptamos a estos cambios. Si no estamos atentos, nos quedamos atrás. Mientras las máquinas se encargan de las tareas más sencillas, nosotros debemos encontrar nuevas formas de aportar valor, de seguir siendo humanos en un mundo cada vez más digital. Al final, lo que importa es no perder de vista lo que nos hace únicos. La IA puede hacer muchas cosas, pero hay algo que solo los humanos sabemos hacer: conectar, sentir, compartir momentos. Y aunque las máquinas puedan preparar cócteles mejor que algunos, jamás podrán reemplazar la calidez de una buena conversación, de esa conexión real. Así que, aunque todo avance a una velocidad vertiginosa, debemos mantener los ojos bien abiertos, aprovechar lo mejor de la tecnología, pero sin olvidar lo que nos hace humanos. Porque, al final del día, la combinación de inteligencia artificial y el toque humano es lo que realmente puede llevarnos lejos. ¡Es hora de aprovechar esta revolución y encontrar nuestro lugar en este nuevo mundo digital!

EL FUTURO ESTÁ AQUÍ: CUANDO LAS MÁQUINAS EMPIEZAN A HACER LO QUE SOLO LOS HUMANOS SABÍAN HACER Read More »

LO QUE NO SE VE EN EL VIDEO…TAMBIÉN BRILLA

Hoy me levanté nostálgico. No sé si fue el clima o el olor a diciembre adelantado de que faltan 6 meses exactos, pero me acordé de uno de esos proyectos que te marcan. Uno que no solo grabamos, vivimos. Hace 5 años nos ganamos uno de esos retos que te hacen decir: “¡Esto es de locos!” Nos dieron la oportunidad de hacer toda la producción audiovisual del alumbrado navideño de la ciudad. Sí, ¡más de 12 millones de luces! Y nosotros, con los ojos brillando más que cualquier bombillo LED. Pero la cosa no fue tan de película como suena. Ese año (2019) el país estaba en plena tensión: alteraciones del orden, protestas, vandalismo… Y en medio de todo, el alumbrado, que debía estar listo para el 7 de diciembre, sufrió daño tras daño. Los arreglos rotos, las luces que no se podían prender, zonas sin acceso. Y nosotros, con 4 días para grabar un video que debía decirle a la ciudad: ¡Feliz Navidad!. ¿Qué hicimos? Lo de siempre: MAGIA. Organizamos nuestras cuadrillas (norte, sur, oriente y occidente), repartimos cámaras, sonrisas, luces y muchas ganas. Grabamos en lugares donde las luces no funcionaban, pero los actores sí. Porque cuando no hay bombillos, lo que queda es el alma. Queríamos que la gente sonriera al verlo. Que sintieran la Navidad, aunque nosotros la estuviéramos grabando entre escombros, tensión y cero horas de sueño. El video se entregó a tiempo. Tres noches sin dormir, turnos duplicados en postproducción, correcciones sobre correcciones y un render que parecía eterno. Pero salió. Y no solo salió: brilló. Ese video abrió oficialmente la Navidad de 2019. Y aunque todos vieron un par de segundos llenos de color, nosotros sabemos que ahí dentro está la historia de un equipo que se metió el proyecto al corazón. Que lloró de cansancio y rió de felicidad. Y que entendió algo muy poderoso: Una empresa crece por sus logros, crece por las anécdotas, por las veces que todo parecía imposible y aún así se logró. Por las historias que no salen a cuadro, pero que lo hacen posible. Así que sí, ese video fue especial No solo por las luces que encendimos en la ciudad. Sino por las que nos encendimos nosotros por dentro. Y si has llegado hasta aquí, te digo algo: Gracias por leernos. Por querer conocer estas historias detrás de las pantallas. Porque en Pombo creemos que contar también es una forma de agradecer. Y esta historia… merecía ser contada.  ¡Feliz navidad adelantada 6 meses!

LO QUE NO SE VE EN EL VIDEO…TAMBIÉN BRILLA Read More »

¿CÓMO SOBREVIVIMOS A NUESTRO PRIMER STAND?

(Sí pudimos con eso… ¿Qué no vamos a poder hacer?) Hoy vengo cargado de anécdotas. Y es que llega mayo, y con él esa mezcla de nostalgia con vocecita interna que dice: “si ya pudiste con eso, podés con todo”. Y sí, te voy a contar una historia que aún me hace sonreír, estresarme, sentir una descarga de adrenalina, nervios y reír al mismo tiempo. Porque hace 10 años llegó a Pombo una marca increíble. Una de esas que uno dice: “algún día vamos a trabajar con ellos”. Y pum, pasó. Una multinacional. Una de esas marcas que las agencias sueñan tener en su portafolio. Nos conocieron, nos escucharon, y soltaron una frase que todavía me da vueltas: “Yo sé que ustedes no lo han hecho… pero sé que pueden. Y les va a quedar hermoso.” Y claro, ¿qué dijimos nosotros? ¡Vamos con toda! (No diremos el nombre por seguridad del cliente… no, mejor por la nuestra, jajaja. Que algo de dignidad hay que guardar después de lo que hicimos). Así fue como le dimos la bienvenida oficial a uno de nuestros primeros proyectos BTL. Teníamos el equipo, la experiencia en ideas, dirección, estrategia… Pero fabricar, lo que se dice fabricar… nunca lo habíamos hecho. Así que nos tiramos al agua. Bueno, no al agua: a montar y construir nuestro primer stand de 300 metros cuadrados. Fácil, ¿no? ¡Claro que no! Cuando vimos el espacio dijimos: “Dios mío, esto es ENORME.” Hicimos renders, lo presentamos al cliente, costeamos y dijimos: vamos a producir esto nosotros mismos. Manos a la obra: comprar materiales, herramientas, definir horarios… y arrancamos. Tenías que vernos. En modo constructor total. El detalle: teníamos dos días para hacer todo. Y cuando digo todo, es TODO. Nada estaba prefabricado. Nada. (Gravísimo error #1). El cliente nos aprobó el proyecto dos días antes del evento. (Gravísimo error #2). Y sí, lo aprendimos a la brava: si un proyecto es tan grande, el tiempo hay que replantearlo o el presupuesto se ajusta para tener un equipo más robusto. Pero claro… nosotros en Pombo tenemos una frase que repetimos siempre: “Esto no nos va a quedar grande.” Y con eso en mente… le metimos con toda. Dos noches sin dormir. Literal dormimos una hora en el piso hasta que… ¡Una serpiente! Sí, una serpiente. Gritos, susto, confusión. La gerente (sí, ella que se pone botas y nos acompaña en todo) salió  corriendo y gritando. “Oye… ¿y nada que avanzan?” “Oye… no le veo forma.” “Oye… ya todos armaron y ustedes nada…” Ese “oye” cargado de presión nos estaba dejando al borde del colapso. Así que respiramos, nos reunimos como equipo, y dijimos: vamos a parar, reorganizarnos, definir prioridades, hacer una oración… y pedirle al de arriba que nos alargue las horas, nos quite el sueño y nos mande una luz. Y fue tal cual de película. Faltando 6 horas para abrir el evento, empezó todo a fluir como si hubieran llegado hadas madrinas. Y de repente, en dos horas terminamos todo. Nos abrazamos, lloramos, nos miramos y dijimos: ¿En serio hicimos esto? Y sí. Además ganamos el premio al mejor stand de la feria. Nos sentíamos como niños izando bandera por primera vez. Y después de eso, lo único que podíamos decir era: Si pudimos con esto… ¿qué no vamos a poder hacer? Obvio, después vino el análisis, las enseñanzas, el checklist de errores y el nuevo protocolo de lo que NO se debe volver a hacer. Pero también nos quedó una certeza: A veces, por arriesgados, por apasionados, por querer decirle “sí” al cliente de tus sueños… te metés en una vaca loca. Y si bien el proceso fue de locos, también fue increíble. Hoy lo recuerdo y pienso: ¿De verdad hice parte de eso? Y sí. Lo hicimos. Y lo volveríamos a hacer (bueno, con más tiempo, la verdad). Si algo aprendimos es que cuando las expectativas son altas y el tiempo es corto, o se baja el nivel de exigencia o se sube el presupuesto. Pero jamás se baja el amor con el que lo hacemos. Gracias por leer hasta acá. Sígueme para más anécdotas (jajajaja). Nos vemos en el próximo blog.

¿CÓMO SOBREVIVIMOS A NUESTRO PRIMER STAND? Read More »

LO QUE QUIERE EL CLIENTE VS LO QUE NECESITA EL CLIENTE (SPOILER: NUNCA ES LO MISMO)

¡Hola, hola! Qué alegría tenerte por acá de nuevo.Hoy vengo con café en mano (sí, del bueno) y con uno de esos temas que hay que hablarlo, sin tanto filtro: lo que los clientes creen que quieren vs. lo que realmente necesitan. Porque te digo algo desde ya, entre nosotros… eso nunca es lo mismo. Todo empieza con esa reunión clásica con el cliente. Sonrisa de lado y lado, buen ambiente, y de pronto, esa frase que se repite más que el café de las 4: “Necesito algo sencillo, que impacte, que conecte, que se viralice y que no se vea muy producido, algo bien orgánico”. Y claro, ahí estamos nosotros, anotando con toda la atención, asintiendo con entusiasmo… y por dentro pensando: “Esto va para largo”. Porque sí, lo que el cliente dice que quiere puede sonar clarísimo, pero lo que realmente necesita, casi nunca está en esa primera frase. Y ojo, no es por mala intención ni por falta de visión. Es que muchas veces se está pidiendo una pieza puntual, un carrusel, un video, un reel, un post para ya,  que responde a un síntoma, no a la raíz del asunto. Detrás de ese pedido puede haber una necesidad mucho más profunda: un objetivo que no se ha dicho del todo, una inseguridad, una urgencia o simplemente una sensación de que algo no está funcionando del todo. Y ahí es donde nosotros entramos a hacer lo que de verdad sabemos hacer: escuchar de verdad. Escuchar más allá de lo que se dice. Empezamos a leer entre líneas. Cuando alguien dice “quiero más likes”, sabemos que eso en realidad significa “quiero que mi marca conecte con más personas, que se sienta viva”. Cuando alguien dice “quiero que se vea bonito”, puede estar buscando transmitir profesionalismo, coherencia, fuerza de marca. Esas cosas que no se dicen tan fácilmente, pero que sí se sienten. Muchas veces la gente piensa que trabajar en una agencia es solo ejecutar lo que te piden. Pero acá, en Pombo, no funcionamos así. Nos tomamos en serio el rol de ser aliados, no simples proveedores. Y eso implica decir que no cuando hay que decirlo. Implica hacer preguntas incómodas. Proponer rutas distintas. Y sí, también implica invertir más tiempo en pensar y menos en reaccionar. ¿Te cuento un par de ejemplos? Hace poco, un cliente nos pidió algo simple: un flyer. Pero al escucharlo, al hacer las preguntas correctas, entendimos que había una oportunidad más grande. Le entregamos el flyer, sí, pero también un marco estratégico y varias piezas que derivaban de ese mismo mensaje, pensadas para otros canales y públicos. El resultado fue más recordación, más tráfico y un cliente que terminó diciendo: “Esto era justo lo que necesitábamos”. Otro caso: una marca nos pidió un video para lanzar un producto. Uno solo. Corto. De expectativa. Terminamos construyendo un personaje, una serie de microhistorias, y una narrativa con la que conectaron tanto, que terminó convirtiéndose en parte de su identidad digital. ¿Fue más trabajo? Sí. ¿Fue más estratégico? También. ¿Funcionó? Rotundamente. Y no es que estemos en contra de los videos de 30 segundos o los flyers, para nada. Pero creemos que cada encargo merece una pausa antes de la ejecución. Una conversación. Una mirada más profunda. Porque al final del día, el verdadero valor no está solo en entregar lo que se pide, sino en entregar lo que realmente transforma. Y todo esto, claro, parte de algo fundamental: la confianza. La de quien se atreve a decir lo que siente. La de quien escucha sin necesidad de tener la razón. La de quienes saben que construir algo bien hecho toma tiempo y requiere de una relación donde se puede hablar con honestidad. En Pombo, no ejecutamos briefs al pie de la letra como si fuéramos máquinas. Los entendemos, los cuestionamos, los enriquecemos. Y solo así logramos campañas que conectan de verdad. Porque ahí, justo ahí, es donde ocurre la magia. Gracias por llegar hasta acá. Te prometo que en la próxima seguimos conversando de esto que tanto nos apasiona. Espero que no sea con un café, sino un buen vino. Nos encanta escucharte. Y más aún, sentirte.

LO QUE QUIERE EL CLIENTE VS LO QUE NECESITA EL CLIENTE (SPOILER: NUNCA ES LO MISMO) Read More »

LAS EMOCIONES TAMBIÉN SON ESTRATEGIA (SÍ, SENTIR ES PARTE DEL PLAN)

Ya llevamos dos artículos conversando, y la verdad, me encanta que sigas por acá. Me gusta poder contarte anécdotas, aprendizajes, errores (que también enseñan) y esos pensamientos que se nos cruzan mientras hacemos lo que más nos apasiona. Hoy estoy un poco más reflexivo, lo admito… y quería hablarte de algo que en Pombo vivimos muy de cerca. Y si trabajás en este mundo del marketing o la comunicación, seguro que a vos también te ha pasado. Antes de que aparezca la pauta, el diseño impecable o el copy perfecto, pasa algo más. Algo que no está en el brief, pero que cuando aparece… se siente. Es como ese escalofrío que recorre el cuerpo cuando una idea te toca.Ese algo que no sabes explicar, pero que te mueve por dentro.Ese nudo en la garganta cuando una historia se parece demasiado a la tuya.O esa carcajada espontánea que te lleva a compartir un video sin pensarlo. Eso no es casualidad. Eso es estrategia emocional. Y sí, aunque suene raro, sentir también es parte del plan. Porque, seamos sinceros: las decisiones no siempre nacen desde la lógica.Puedes tener la campaña más linda, perfectamente segmentada, con el presupuesto ideal… pero si no provoca nada, se pierde. A nosotros nos ha pasado muchas veces. Ideas que nacen en una conversación casual. Frases que aparecen de golpe y hay que correr a anotar antes de que se esfumen. Insights que nos han hecho llorar (de verdad) y otros que nos han hecho reír hasta las lágrimas. Y cuando eso pasa, el equipo se mira y dice: “Acá está.” No suena a marca. Suena a persona. Muchas marcas todavía creen que lo emocional es algo blando, difícil de medir, medio etéreo.Pero te lo digo con total certeza: las campañas que más resultados han dado a nuestros clientes han sido las que conectaron emocionalmente. Las que apelaron a la nostalgia con intención.Las que se expresaron con autenticidad. Las que no buscaron la perfección, sino la verdad. Y sí, usamos inteligencia artificial. Claro que sí. Nos encanta. Nos ayuda a analizar, a automatizar tareas, a optimizar tiempo. Pero hay algo que nunca vamos a delegar: el toque humano. La IA puede escribir diez versiones de un texto. Pero solo vos sabés cuál de esas versiones realmente te mueve. Y ahí entramos nosotros. Usamos la tecnología, sí, pero para crear humanidad. En Pombo, cada vez que empezamos un proyecto, nos hacemos una pregunta muy simple (pero muy poderosa): ¿Qué quieres que sienta tu cliente cuando se encuentra con tu marca? Desde ahí parte todo.Pensamos como personas, no como cargos.Elegimos palabras que toquen.Revisamos si lo que hicimos realmente se siente.Y si no, volvemos a empezar. Con intención, con propósito, sin miedo. Antes de cerrar, quiero decir algo fuerte (y que me gustaría tener pegado en la pared con letras enormes): Emoción no es improvisación. Una campaña emocional no es un “me salió bonito”.Es observar, escuchar, entender al otro de verdad. Porque en este mundo que va tan rápido, donde el scroll nunca se detiene, lo único que logra que alguien se quede… es lo que le hace sentir algo. Así que la próxima vez que te sientes a pensar una campaña, no empieces por el “¿qué quiero decir?”.Mejor preguntate: “¿Qué quiero que sientan?” Y si tenés clara esa emoción… todo lo demás fluye. En Pombo lo tenemos claro:Sentir también es estrategia. Y lo que se siente de verdad… no se olvida jamás. ¿No te parece? Te mando un abrazo grande, y te dejo con esta invitación: ¡Sigamos creando cosas que despierten emociones! No veamos a las personas como datos. Ese es uno de los errores más grandes que podemos cometer. Y este cierre ya me dio el tema para el próximo artículo. Pero si hay algo que te gustaría que hablemos, escríbenos.Nos encantaría escucharte. O mejor dicho… sentirte.

LAS EMOCIONES TAMBIÉN SON ESTRATEGIA (SÍ, SENTIR ES PARTE DEL PLAN) Read More »

CÓMO LA BUROCRACIA PUEDE MATAR LA CREATIVIDAD

¿Alguna vez has tenido una idea increíble, de esas que te emocionan, que ya te imaginas en grande… pero cuando finalmente sale a la luz, ya no se parece en nada a lo que soñaste? Bienvenido al mundo de la burocracia creativa.  Ese lugar donde las ideas entran llenas de magia y salen como un Frankenstein de opiniones, ajustes y revisiones sin fin. Donde lo que era emocionante y audaz se convierte en algo tibio, inofensivo y, a veces, hasta irreconocible.  Y sí, en una agencia la rapidez y la libertad son clave, igual de importantes que el café de la mañana. Pero cuando la burocracia se mete en el camino, todo se vuelve más lento, más complicado y menos emocionante. Al final, los clientes se cansan de esperar, los proyectos pierden impacto y los creativos terminamos frustrados.   Esto pasa porque la burocracia odia el riesgo. Los creativos no.  Nosotros nos lanzamos al vacío, exploramos caminos nuevos, buscamos sorprender. Pero cada filtro burocrático es una capa más que le quita brillo a la idea. Cada persona que opina le pone su toque, y cuando demasiadas manos intervienen, el resultado final ya no se parece a lo que imaginamos. Pero ojo, no todo está perdido. No hay que resignarse a que esto sea siempre así. Hay formas de ganarle a la burocracia y hacer que las ideas mantengan su esencia. Aquí van tres estrategias para lograrlo.   1. Atrévete a ser autónomo  No esperes que todas las decisiones vengan desde arriba. Defiende tu idea, toma acción y muestra resultados pequeños pero rápidos. Mientras más ágil seas, menos oportunidad tendrá la burocracia de frenarte.  2. Rompe las cadenas  Si un proceso no aporta valor, cuestiónalo. La creatividad necesita fluir, no hacer trámites. Menos pasos, más ideas.  3. Convierte el fracaso en aprendizaje  Si queremos ideas arriesgadas, tenemos que aceptar que no todas van a funcionar. Y está bien. Cuando la agencia entiende que fallar también es parte del proceso, las ideas tienen más espacio para crecer.   Aquí creemos en la valentía de las ideas y en la fuerza de la acción. Porque la burocracia puede ser un obstáculo, pero no es invencible. Con confianza, determinación y un poco de rebeldía, se puede defender la creatividad y hacer que las ideas brillen como deben.   Así que ya sabes, la próxima vez que sientas que tu idea está pasando por demasiadas manos y perdiendo su esencia, párate firme y defiéndela. No todas las ideas necesitan una junta directiva para existir. Las mejores ideas son las que se atreven, las que nacen con fuerza y llegan lejos porque alguien creyó en ellas. Si tú no las proteges, nadie más lo hará. Menos papeleo, más acción. Menos miedo, más creatividad. Ahora sí, sal y haz que pase.

CÓMO LA BUROCRACIA PUEDE MATAR LA CREATIVIDAD Read More »

WELCOME TO THE POMWORLD

Branding, estrategia y chistes malos de oficina ¡Ey, qué alegría verte por aquí! Si llegaste hasta este rincón de Pombo Comunicaciones, no fue casualidad. Puede que te haya traído el algoritmo, Google, el destino o simplemente tu curiosidad (que por cierto, nos encanta). Somos un equipo de mentes inquietas, amantes del branding, la producción audiovisual y las estrategias (porque siempre damos ese extra que hace la diferencia). Nos emociona crear contenido que no solo vende, sino que conecta, divierte e inspira. Aquí vas a encontrar un poco de todo: noticias del mundo publicitario, tendencias en estrategias online y offline, ideas locas, chismes del marketing y hasta esas pequeñas cosas que parecen irrelevantes, pero que alimentan la creatividad. Así que ponte cómod@, explora, comenta y comparte. ¡Nos encanta que formes parte de esta comunidad!

WELCOME TO THE POMWORLD Read More »