Ponchale

¿Y SI TU TEMPORADA DE VENTAS YA EMPEZÓ Y NO TE DISTE CUENTA?

Durante años tuvimos muy claro cuándo empezaban las temporadas de compra. Navidad, Black Friday, Día de la Madre, regreso a clases… todo tenía fecha. Planeábamos campañas con dos semanas de anticipación, activábamos promociones puntuales y sabíamos que las ventas llegarían. Pero eso ya cambió. Hoy los consumidores no esperan. Compran cuando sienten que es el momento, y ese momento puede llegar en septiembre, en octubre… o en cualquier martes del año. Las temporadas ya no tienen fecha de inicio ni de cierre. Se están alargando. Se están diluyendo. Y si no te preparas con tiempo, tu marca puede quedar fuera del radar. ¿Por qué está pasando esto? Porque la gente cambió. Ahora planea más, compara más y decide mejor. Ya no todo es impulso; hay más cabeza detrás de cada compra. Y eso se nota: las búsquedas y los clics empiezan mucho antes de lo previsto. Además, muchas marcas ya lo entendieron y están lanzando ofertas escalonadas. No esperan al viernes negro, sino que sueltan promociones por semanas enteras. Incluso por meses. Y ese cambio nos obliga a replantear todo: desde cuándo empezamos a crear contenido, hasta cómo sostenemos la conversación con la audiencia. Las marcas que se anticipan, ganan y nosotros lo vemos cada año. Las marcas que crecen de forma constante no son las que hacen campañas “bonitas” en diciembre, sino las que empiezan a calentar motores desde octubre (o incluso antes). Las que entienden que la expectativa también se construye, que el deseo se cultiva y que una venta no empieza con un descuento, sino con una historia bien contada. Porque, y esto es clave: hoy el consumidor llega informado. Ya comparó precios, ya leyó reseñas, ya vio a tu competencia. Así que cuando se encuentra con tu anuncio, tienes que haberle hablado antes. No más tarde. ¿Y cómo se logra eso? Con estrategia. Con planificación. Con contenido que no solo vende, sino que construye. Una agencia no está solo para diseñar una pieza bonita. Está para pensar el recorrido completo: ¿Cómo generamos recordación antes de lanzar? ¿Qué tipo de contenido educa, emociona o resuelve? ¿Cuál es el momento exacto para activar una promoción sin que se pierda entre todas? Y ¿qué hacer después de la venta, para no soltar al cliente? Lo que decimos mucho aquí es: no se trata de publicar más, sino de publicar algo vivo y a tiempo. Hoy se trata de ritmo, no de reacción. Y si tú empiezas solo cuando todo el mundo está gritando, puede que tu mensaje se pierda en esa infinidad de publicaciones. Por eso, si quieres que tu marca tenga una temporada fuerte, tienes que anticiparte. Planea antes. Comunica antes. Llega primero a la mente, incluso si la compra llega después. Nosotros en Pombo estamos listos para ayudarte con eso. Analizamos datos, diseñamos estrategias y construimos contenido que conecta con tu audiencia desde antes de que sepan que quieren comprar. Porque en un mercado que no se detiene, la diferencia no la hace quien lanza primero, sino quien planea mejor. ¡Y ahí es donde empieza nuestra magia!

¿Y SI TU TEMPORADA DE VENTAS YA EMPEZÓ Y NO TE DISTE CUENTA? Read More »

¿VALE LA PENA TENER UNA AGENCIA? SEÑALES QUE INDICAN QUE YA NECESITAS UNA

¿Ya te está quedando grande manejar la marca solo? Voy a ser honesto: a veces creemos que podemos con todo. Uno se mete al cuento de ser emprendedor, gerente, community, diseñador, fotógrafo, estratega y CEO… todo al mismo tiempo. ¿Y sabes qué? Durante un rato eso funciona. Uno se las rebusca, se inventa, aprende con tutoriales, se apoya en el primo que “sabe de diseño” y va tirando. Pero hay un punto en que eso ya no da más. He visto muchas marcas llegar a Pombo justo en ese momento. Cuando todo está corriendo, pero nada avanza. Cuando hay muchas ideas pero cero tiempo para ejecutarlas bien. Cuando el feed está vivo, pero no dice nada. Y ahí aparece la gran pregunta: ¿Vale la pena tener una agencia? Spoiler: sí. Pero no porque lo diga yo, sino porque lo he vivido con clientes que al principio dudaban y luego dijeron: “¿por qué no lo hicimos antes?”. Tener una agencia no es un gasto. Es dejar de apagar incendios para volver a pensar en grande. Es invertir en estrategia, en equipo, en mirada externa y en cabeza fresca. Señales que te están gritando “¡pide ayuda!” Si estás leyendo esto, probablemente ya viste alguna de estas señales: No te da el tiempo ni para postear lo que pensaste hace dos semanas. Tu marca parece hecha por cinco personas distintas en Canva. No sabes si lo que estás haciendo en redes está sirviendo o no. Te piden una campaña y no sabes por dónde arrancar. Créeme, pasa. Y no solo en negocios pequeños. Hemos visto empresas grandes, con historia, que también se ven superadas por el ritmo digital de hoy. ¿Y qué hace una agencia que no puedas hacer tú? La verdad es que no se trata de poder, sino de enfoque. Una agencia entra para que tú vuelvas a liderar el negocio, no para que te vuelvas experto en redes. Para que no sigas improvisando contenido a las 10 p. m. desde el celular mientras comes. Para que no tengas que ser el cliente, el creativo y el que sube la pauta al mismo tiempo. Una buena agencia (y en esto me incluyo) entra a sumar. A ponerle orden al caos. A tomar todas esas ideas que tienes en la cabeza y volverlas campañas con sentido. A mirar tu marca con otros ojos. A cuidar la coherencia, el diseño, el tono, la historia. Y a medirte los resultados, porque de nada sirve hacer mucho si no se sabe qué está funcionando. ¿Perder el control? ¡Para nada! Esto lo digo siempre: trabajar con una agencia no es soltar la marca y que hagan lo que se les dé la gana. Al contrario. Es tener un equipo que te entiende, que te escucha, que te reta (porque sí, a veces toca decir verdades) y que camina contigo para llevar tu marca más lejos. ¿Entonces… ya es hora? Si últimamente estás sintiendo que tu marca está estancada, que tus ideas no tienen salida o que tus redes no dicen nada de lo que eres realmente… puede que la respuesta ya esté clara. En Pombo Comunicaciones estamos listos para caminar contigo. Para ayudarte a ver lo que tú ya no estás viendo porque estás hasta el cuello de tareas. Para que tu marca respire y vuelva a moverse. Y si llegaste hasta aquí leyendo, tómalo como una señal amable: no tienes que hacerlo solo.

¿VALE LA PENA TENER UNA AGENCIA? SEÑALES QUE INDICAN QUE YA NECESITAS UNA Read More »

EQUIPO IDONES EN AGENCIAS

¿CUÁL ES EL EQUIPO IDÓNEO PARA UNA AGENCIA DE PUBLICIDAD? (TE LO CUENTO SIN FILTROS).

Mirá… si estás esperando que te diga que el equipo ideal es uno lleno de gente con títulos de universidades super fancy, procesos impecables y premios internacionales… te equivocaste de blog. Eso suena muy bonito en los manuales de consultoría. En la vida real de agencia, la cosa funciona distinto. Te lo voy a decir sin filtro: el equipo ideal es el que no se deja tumbar. El que en medio del caos, las urgencias, los “esto es para ya” y los cambios de última hora, todavía tiene energía para reírse, pensar, y sacar ideas que se paran solas. No se trata de tener al mejor diseñador del país o a la copy con más premios… se trata de tener a personas que se la jueguen en equipo, que no salgan corriendo cuando las cosas se ponen difíciles. Porque en esta industria, o te sostienes o te hundes solito. ¿Cómo es ese equipo que realmente funciona? Aquí te lo cuentoUna ejecutiva que aguante todo, que sepa negociar sin vender el alma, que entienda al cliente y al equipo, y que no se le caiga una lágrima si le devuelven una campaña aprobada con 8 cambios nuevos a las 6:45 p. m. (ha pasado). Un creativo que sueñe pero que también aterrice. Una que tenga ideas locas, sí, pero que también escriba el bendito guion. Uno que no se ofenda si le piden otra opción, sino que lo vea como un reto. Y ojo: no cualquier creativo, uno con calle, con frustraciones, que haya sobrevivido a los brief de “quiero algo diferente pero igual a lo que ya hice”. Un diseñador con paciencia de santo. Ese héroe que logra que una pieza se vea bien aunque le pidan meter tres logos, un fondo rojo brillante y un botón amarillo que “resalte más”. Que cuando el cliente dice “¿y si le ponemos un marco?” no se le caiga una lágrima, y aún así entrega algo que no parece volante de tienda de barrio. Un planner (o alguien que lo medio haga), que vea más allá del post bonito. Que entienda que no estamos aquí solo para hacer reels que entretienen, sino para que la marca crezca, venda o posicione. Que sepa que si no hay estrategia, lo demás es fuegos artificiales. Un estratega digital que hable en resultados, que entienda que el botón de WhatsApp no es solo un botón. Es el puente entre la pieza y la conversión. Uno que sepa leer un panel, que hable en CPC, CTR, ROAS y demás siglas que suenan como nombres de mutantes, pero que definen si la campaña sirvió o no. Les voy a ser muy honesto: yo he tenido equipos brillantes que no funcionaron porque no se soportaban. Y he tenido combos más humildes, que sacaban oro solo porque sabían trabajar juntos, se cubrían las espaldas, y no se comían el cuento del ego. Una vez tuvimos un diseñador que venía de hacer menús de restaurante. Nunca había trabajado en publicidad. Pero tenía un ojo increíble y unas ganas que contagiaban a todos. ¿Sabés qué pasó? A los seis meses ya estaba liderando campañas digitales completas. ¿Por qué? Porque el equipo lo recibió con los brazos abiertos, le enseñó, y él tenía algo que no se aprende: ganas de comerse el mundo y cero miedo a equivocarse. En resumen, el equipo idóneo para una agencia no es el que más títulos tiene, ni el más puntual, ni el que nunca se equivoca (ojalá). Es el que, cuando llega el brief mal redactado, sin objetivos claros y con una entrega para ayer, en vez de renegar… pregunta: ¿cómo lo vamos a hacer? Ese es el equipo. El que no espera que las condiciones sean ideales para crear. El que saca la garra. El que, a pesar de todo, la hace bien.Y si todo esto falla, vaya por un café, respire y hágale para adelante porque no nos podemos devolver. Solo nos queda seguir creando, aprendiendo y contra todo pronóstico: HACERLO BIEN.¿Te sentiste identificado? ¿Tenés un equipo así o estás armando uno? Contame en los comentarios.

¿CUÁL ES EL EQUIPO IDÓNEO PARA UNA AGENCIA DE PUBLICIDAD? (TE LO CUENTO SIN FILTROS). Read More »

CUANDO EL BRIEF LLEGA A MEDIANOCHE: EL ARTE DE SOBREVIVIR CON CAFÉ Y MEMES

Voy a aprovechar este espacio para hacer catarsis. Anoche salí de la agencia a las 11 de la noche. No fue por gusto ni nada parecido, estaba editando un video que pidió el cliente a las 3 de la tarde. ¿Qué tocaba hacer? Pensarlo, grabarlo, editarlo, perfeccionarlo y todo lo que ustedes ya saben. Cuando por fin iba para la casa puse mi música favorita, canté a todo pulmón, me compré una hamburguesa y llegué a “dormir” (cosa que nunca puedo hacer porque mi cabeza siempre está a millón). Cada vez que tengo alguna idea nueva, necesito anotar. Todo el tiempo estoy pendiente de los mensajes, novedades y algunas correcciones pequeñas que se pueden solucionar al día siguiente. Parce, yo ya aprendí a vivir con eso. Pero hay momentos en los que quiero sentirme como alguien normal, que solo llega a su casa a relajarse, jugar play y dormir, DORMIR Y DORMIR. Pero no, los briefs llegan a las 11:59 p.m. Un correo “amable” que yo solo quiero dejar pasar para revisar el otro día pero la responsabilidad y también la curiosidad siempre me ganan. Obvio se me juntan todas las emociones, la rabia porque no puedo descansar, la ansiedad porque entra un nuevo cliente, y la frustración porque se que el brief va a estar a medias. Sería una chimba decir que esto ocurre pocas veces. Noooo, han sido 13 años recibiendo briefs a las 11 de la noche: mal diligenciados, con información incompleta, con adivinanzas, porque claro, el cliente no sabe de esto, NO CONOCE. ¡Por eso nos buscan! Y solo los que lo hemos vivido entendemos la montaña rusa tan inmunda en la que se entra por unas horas, con una mezcla de negación, enojo y aceptación; además de un atacazo artístico a las 2 a.m. con una taza de café y memes compartidos en el chat del equipo. Ese chat de valientes en el que fingimos que “no está tan tarde”, mientras mandamos emojis de ojos rojos.  Para esos casos, se incorpora el kit de supervivivencia del creativo nocturno: café cargado de todos los olores, colores y sabores, con el Spotify en modo concentración. Un metal suavecito para relajarme. Lo único que puede quitar la frustración en un momento así es saber que estás respaldado por un grupo de personas que están tan comprometidos a la causa como uno mismo. Entender la importancia de tener equipos y marcas que sepan valorar los procesos en los momentos que más se necesita. Trabajar a deshoras es una joda tenaz. Pero a veces salen ideas inesperadas, brillantes, que contrastan con las que no se entienden nada al día siguiente. ¿Qué moraleja he sacado de esto? ¡Nada, juemadre! ¡Manden sus cosas a tiempo y dejen dormir al prójimo! Bueno, no, hablando en serio… no es ideal que el deadline y el despertador se encuentren. A veces, cuando el brief aterriza a medianoche, no solo llega con ideas retadoras. También trae cansancio, frustración y la sensación de que el día nunca acaba. El desgaste es real. Pero este tipo de experiencias nos hacen valorar la importancia de la buena organización, y a tener en cuenta que un equipo que previene es uno que sabrá manejar la marea sin quemarse. La chispa resolutiva, la capacidad de improvisar y el reto de convertir la presión en creatividad son elementos cruciales en medio del caos nocturno. Sobrevivir a un brief nocturno no es solo entregar a tiempo. También es recordarnos que, en este oficio, la magia surge cuando más la necesitamos… incluso con ojeras.

CUANDO EL BRIEF LLEGA A MEDIANOCHE: EL ARTE DE SOBREVIVIR CON CAFÉ Y MEMES Read More »

CONFESIONES DE UN DIRECTOR QUE LE TENÍA MIEDO A LOS ROBOTS

Voy a ser brutalmente honesto contigo: cuando escuché por primera vez que la inteligencia artificial podía escribir, diseñar, editar videos y hasta proponer campañas completas…me cagué de miedo. Literal. Mi primer pensamiento fue: “¡Me van a reemplazar por un algoritmo que ni siquiera necesita café para funcionar!”. Y después vino el pánico existencial clásico: ¿para qué me sirven mis 10 años de experiencia si una máquina puede hacer todo en 30 segundos? Pero resulta que estaba viendo todo mal. Completamente mal. Mira, en una agencia como la nuestra —donde todo va a mil por hora, donde siempre hay un brief urgente, una presentación, un cliente que cambió de opinión a último minuto… escuchar “esto lo hace la IA en segundos” suena directo a amenaza de muerte profesional. Pero después de meses peleándome con esto, me di cuenta de algo: el miedo no es a la IA. El miedo es a no sentirnos valiosos, a pensar que lo que hemos aprendido a hacer ya no sirve para nada. Es miedo al impostor que todos llevamos adentro. Y eso, amigos, es una conversación que tenemos que empezar a tener más seguido (y sin anestesia). No fue ningún momento épico de película. Simplemente un martes cualquiera, con tres cafés encima y un brief que no me salía, abrí ChatGPT como quien abre la nevera sin hambre: por curiosidad. Le tiré el problema, lo entrené con algunos datos de la marca, y empezamos a trabajar juntos en esa campaña que me tenía bloqueado. ¿Lo que me devolvió era perfecto? Para nada. Pero me dio el empujón que necesitaba para arrancar. Era como tener un brainstorming conmigo mismo, pero con alguien que nunca se queda sin ideas (aunque a veces sean malísimas). Después probé Midjourney para unos conceptos visuales, Runway para prototipos de video, Notion AI para organizar mis procesos… y ahí fue cuando se me prendió la bombilla: La IA no piensa como yo, pero me ayuda a pensar mejor. A veces me tira ideas que dan pena ajena. Otras veces sale con conceptos que me hacen pensar “¿por qué no se me ocurrió a mí?”. Pero siempre, SIEMPRE, me da material para trabajar. Es como ese amigo que no juzga tus ideas locas y siempre está dispuesto a tirar la primera piedra en el brainstorming. Nunca dice “eso no va a funcionar” antes de intentarlo. SEO técnico, transcripciones de focus groups, resúmenes de 40 páginas, briefings repetitivos… todas esas tareas que uno hace con cara de funeral, la IA las resuelve mientras yo me tomo un café. Y no es solo que las haga rápido: es que yo quedo libre para enfocarme en lo que de verdad me mueve, que es crear conexiones, contar historias, hacer que la gente sienta algo. Con sus análisis express de tendencias, competencia y audiencias, ahora puedo tomar decisiones basadas en datos reales, no solo en mi intuición  (que a veces falla). Es como tener un planner invisible que me sopla insights al oído todo el tiempo. ¿Será que nos va a reemplazar? Te voy a dar la respuesta directa: No. Va a reemplazar tareas, no talentos. Pero ojo: quienes no se suban a este tren SÍ se pueden quedar en la estación. Igual que pasó cuando todo se digitalizó y algunos se quedaron aferrados a los layouts en papel y las presentaciones en acetato. La cosa no va de aprender a usar todas las herramientas YA (imposible y agotador). Va de entender cómo usar la que mejor potencia tu rol específico. El punto es simple: siempre va a haber un lugar para nosotros… si estamos dispuestos a evolucionar en lugar de resistirnos. Hoy, mirando hacia atrás, me alegra haber dejado el drama de lado tan rápido. La inteligencia artificial no es el apocalipsis zombie de la publicidad. En realidad, es la excusa perfecta para volver a lo que siempre debimos hacer: ser más estratégicos, más creativos, más humanos. Porque mientras la IA se encarga de lo técnico y lo repetitivo, nosotros podemos dedicarnos a lo que las máquinas (todavía) no saben hacer: entender emociones, crear vínculos reales, contar historias que toquen fibras. No se trata de pelear contra la IA como si fuéramos John Connor. Se trata de entenderla, retarla, sumarla al equipo creativo y usar esa alianza para hacer trabajo que antes era impensable. Porque lo que realmente va a marcar la diferencia en los próximos años no es lo que ella puede hacer… es lo que tú puedes hacer con ella a tu lado.

CONFESIONES DE UN DIRECTOR QUE LE TENÍA MIEDO A LOS ROBOTS Read More »

CÓMO LIDERAR EQUIPOS CREATIVOS CUANDO TODOS QUIEREN ESTAR EN CASA

Voy a ser directo, como me gusta: liderar equipos creativos ya era complejo… Ahora, con medio equipo en casa y el otro medio conectado desde una cafetería con Wi-Fi prestado, es una locura. Pero una locura bacana, si se sabe manejar. Primero lo primero: liderar gente creativa no es poner horarios, ni hacer seguimiento obsesivo por Zoom. Es construir confianza, marcar visión y dejar que cada quien encuentre su manera de aportar. Un creativo no quiere sentir que lo están vigilando, quiere sentir que lo están escuchando. Pero… ¿y cuando todos quieren quedarse en casa? Esa es la pregunta. La pandemia cambió todo. El confort, la rutina, los ritmos. Y aunque extrañamos la mesa redonda con café y post-its, la verdad es que el talento ya no necesita una oficina para florecer. Lo que necesita es estructura sin rigidez. Claridad sin control. Y un liderazgo que entienda más emociones que formatos. Lo que yo hago (por si te sirve, bacano). Tengo rituales, no horarios. El lunes comenzamos compartiendo algo que nos inspire. A veces es un reel, a veces es un sueño. Pero eso nos conecta. No mido solo entregables. Mido implicación, energía, ideas sueltas. Porque a veces una idea a medias hoy, se vuelve campaña ganadora en tres semanas. Celebro en voz alta. Porque si no hay oficina para aplaudir, hay que aprender a hacer fiesta por videollamada. Diseñé un espacio híbrido brutal. Quien quiere ir a la oficina, va. Quien no, sabe que igual está presente. El reto no es remoto, el reto es humano. Hay gente que cree que el teletrabajo mata la creatividad. Yo digo que lo que la mata es el aburrimiento, la desconfianza y los líderes que no entienden lo que lideran. Los creativos somos raros. Necesitamos silencios. Caos. Música. Espacios sin juicio. Y eso no tiene que pasar en la oficina. Puede pasar en casa, en un parque o en una llamada de 10 minutos donde alguien te dice: “Esa idea está bacana, dale con toda”. Fuentes para no hablar carreta: Buffer’s State of Remote Work 2024: el 75% de los trabajadores creativos afirman ser más productivos desde casa, siempre que exista claridad de propósito y buena comunicación. Forbes Leadership Council (2023): destaca que los líderes creativos del futuro son facilitadores emocionales, no controladores operativos. Nota: Liderar equipos creativos en la era remota no es imposible. Es una oportunidad brutal para aprender a confiar, a soltar, y a volvernos más humanos… incluso a través de la pantalla. Por Jorge Arleth Henao, director de Pombo Comunicaciones.

CÓMO LIDERAR EQUIPOS CREATIVOS CUANDO TODOS QUIEREN ESTAR EN CASA Read More »

LA COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE IA

Hace unos días les traje el tema de lo que las máquinas ahora pueden hacer por nosotros. Hoy quiero hablarles desde otro punto de vista y poniéndome un poco más emocional, o como ustedes lo quieran ver. En días anteriores, mientras revisaba una campaña con el equipo uno de ellos lanzó el siguiente comentario: “Esto lo habría hecho una IA en la mitad del tiempo…” todos se quedaron callados, no se escuchó una sola palabra, solo sé que hubo un silencio incómodo que existe cuando no hay una respuesta o comentario adecuado. Claro, estamos sintiendo esa presión de que las máquinas avanzan más rápido y cada vez hacen más cosas por nosotros: escriben más rápido, diseñan más rápido, editan más rápido. Pero, ¿sienten? Esa es la pregunta que lo cambia absolutamente todo. En lo que hemos venido conversando sobre la inteligencia artificial, estoy llegando a la conclusión de que estamos viviendo en una era donde esta parece tenerlo todo: eficiencia, velocidad, precisión, etc, etc. Pero hubo algo que me dejó totalmente en shock después de una conversación: “es que la inteligencia artificial ahora es mi psicólogo”. ¿Es en serio que me estás diciendo esto? ¿En serio sientes que estás conectando con una máquina? ¿Te comprende? ¿Analiza tus gestos, tus manos, tus movimientos? ¿Conoce tu emoción, entiende tus lágrimas, sabe cuándo abrazar? Esto me lo voy a seguir cuestionando… No estoy hablando de frases bonitas, libros o música que la IA te pueda recomendar, eso seguro lo hace muy bien. Me refiero a entender lo que le pasa al otro. Conectar con lo que duele, con lo que alegra, con lo que nos mueve como SERES HUMANOS. De saber cuándo hacer una pausa, cuando decir algo o simplemente acompañar en silencio a la otra persona. La IA puede analizar millones de datos para saber qué decir. Pero nosotros, los humanos, podemos entender cuándo callar o cuándo hablar. Ahora, no estoy diciendo que le tengamos miedo a la tecnología o que la satanicemos, todo lo contrario. La tenemos que usar todos los días, porque jugamos con ella, probamos sus límites y siempre queremos saber hasta dónde llega. Pero siempre tengamos presente que no puede hacerlo todo sola. Que necesita de nosotros para tener alma. Y es ahí donde la comunicación emocional cobra más sentido que nunca. Cada que entro a redes sociales me doy cuenta que estamos en un mar de contenidos generados por IA, pero en esta infinidad, los mensajes que siempre logran sobrevivir serán los que digan algo real, los que no suenen escritos por una máquina. Los que abracen, sacudan, incomoden o inspiren. Los que se sientan humanos. Para que vayamos cerrando solo me queda recordarles algo: el trabajo que tienen las agencias no es competir con la inteligencia artificial, lo que debemos hacer es usarla para hacer mejor lo que tanto nos inspira: COMUNICAR. Pero ahora con más inteligencia, con más rapidez y con más corazón. Porque, al final, en un mundo donde todo parece programado, lo verdaderamente valioso será aquello que no puede imitarse: lo humano. Ese instinto creativo. Esa risa en medio de mil reuniones. Esas lágrimas que se escapan en momentos de estrés. Ese mensaje que nos llega del cliente diciendo: “Esto era lo que necesitaba”. Este es un tema que tiene mucha tela para cortar, estoy convencido de que ustedes me van a seguir acompañando, así que esperen un siguiente blog, les prometo que las anécdotas nunca van a faltar. 

LA COMUNICACIÓN EN TIEMPOS DE IA Read More »

EL FUTURO ESTÁ AQUÍ: CUANDO LAS MÁQUINAS EMPIEZAN A HACER LO QUE SOLO LOS HUMANOS SABÍAN HACER

Hace poco me puse a pensar en todo lo que está pasando con la tecnología, y me quedé un poco sorprendido (y tal vez hasta un poco abrumado). ¡El panorama digital está cambiando a una velocidad que ni siquiera alcanzo a ver venir! Antes, tenías que ser el rey del SEO para que tu página se destacara en Google. Si no sabías cómo jugar ese juego, tu sitio web pasaba desapercibido en la enorme jungla digital. Pero hoy, las reglas cambiaron y, ¡vaya que cambiaron rápido! Lo que antes era un trabajo de palabras clave y contenido bien estructurado ahora se está moviendo hacia algo mucho más interesante (y un poco más misterioso): la IA tomando las riendas. Ahora, no solo tienes que “optimizar” tu sitio para aparecer en los resultados, ahora la IA hace que Google no solo te encuentre, sino que te recomiende cosas que ni siquiera sabías que querías. ¿Lo más loco? Todo esto se basa en algo que se llama GEO, o Geolocalización Optimizada. Es como un hechizo digital: Google no solo sabe lo que escribes en el buscador, sino que también toma en cuenta tu ubicación, lo que te gusta, lo que has buscado antes y hasta cómo te comportas en línea. ¡Es como si Google te conociera mejor que tu mejor amigo! Pero aquí no acaba la magia. Hace poco, llamé a un call center (sí, esos que siempre nos hacen esperar eternamente) y, de repente, me di cuenta de que no estaba hablando con un humano. ¡Era una IA! Y lo peor (o mejor, dependiendo de cómo lo veas) es que me resolvieron todo rapidísimo. Ya no hace falta un ser humano para responder tus preguntas. Las máquinas están aprendiendo a hacer todo, desde resolver dudas simples hasta solucionar problemas complejos, ¡todo al instante! Y, en serio, lo más curioso de todo es lo que descubrí después. Resulta que en algunos bares ya están reemplazando a los bartenders por máquinas. Al principio no lo podía creer, pero al parecer, las máquinas no solo toman el pedido, ¡también preparan el cóctel! Mezclan, sirven, y hasta adornan la copa como si fueran un experto en coctelería. Ya no necesitarás que un bartender te pregunte “¿qué te gustaría hoy?”, ni que te sugiera el trago perfecto según tu estado de ánimo. En un futuro, ¡todo lo que tendrás que hacer es mirar cómo la máquina prepara tu bebida favorita! Ahora, pensaba, ¿Qué pasa con el trabajo de esos bartenders? ¿Desaparece por completo? Claro, es un avance, pero también me dio que pensar lo que perdemos: la conexión humana. Un bartender no solo te mezcla la bebida, ¡te escucha! Te cuenta historias, te hace sentir como en casa. Esa chispa, esa magia que solo un humano tiene, ¿Cómo la reemplazamos? Lo cierto es que cada vez más trabajos están siendo automatizados. Y sí, la tecnología avanza como un cohete, pero ¿estamos listos para ello? No es solo que las máquinas sustituyan trabajos, sino cómo nosotros nos adaptamos a estos cambios. Si no estamos atentos, nos quedamos atrás. Mientras las máquinas se encargan de las tareas más sencillas, nosotros debemos encontrar nuevas formas de aportar valor, de seguir siendo humanos en un mundo cada vez más digital. Al final, lo que importa es no perder de vista lo que nos hace únicos. La IA puede hacer muchas cosas, pero hay algo que solo los humanos sabemos hacer: conectar, sentir, compartir momentos. Y aunque las máquinas puedan preparar cócteles mejor que algunos, jamás podrán reemplazar la calidez de una buena conversación, de esa conexión real. Así que, aunque todo avance a una velocidad vertiginosa, debemos mantener los ojos bien abiertos, aprovechar lo mejor de la tecnología, pero sin olvidar lo que nos hace humanos. Porque, al final del día, la combinación de inteligencia artificial y el toque humano es lo que realmente puede llevarnos lejos. ¡Es hora de aprovechar esta revolución y encontrar nuestro lugar en este nuevo mundo digital!

EL FUTURO ESTÁ AQUÍ: CUANDO LAS MÁQUINAS EMPIEZAN A HACER LO QUE SOLO LOS HUMANOS SABÍAN HACER Read More »

LO QUE NO SE VE EN EL VIDEO…TAMBIÉN BRILLA

Hoy me levanté nostálgico. No sé si fue el clima o el olor a diciembre adelantado de que faltan 6 meses exactos, pero me acordé de uno de esos proyectos que te marcan. Uno que no solo grabamos, vivimos. Hace 5 años nos ganamos uno de esos retos que te hacen decir: “¡Esto es de locos!” Nos dieron la oportunidad de hacer toda la producción audiovisual del alumbrado navideño de la ciudad. Sí, ¡más de 12 millones de luces! Y nosotros, con los ojos brillando más que cualquier bombillo LED. Pero la cosa no fue tan de película como suena. Ese año (2019) el país estaba en plena tensión: alteraciones del orden, protestas, vandalismo… Y en medio de todo, el alumbrado, que debía estar listo para el 7 de diciembre, sufrió daño tras daño. Los arreglos rotos, las luces que no se podían prender, zonas sin acceso. Y nosotros, con 4 días para grabar un video que debía decirle a la ciudad: ¡Feliz Navidad!. ¿Qué hicimos? Lo de siempre: MAGIA. Organizamos nuestras cuadrillas (norte, sur, oriente y occidente), repartimos cámaras, sonrisas, luces y muchas ganas. Grabamos en lugares donde las luces no funcionaban, pero los actores sí. Porque cuando no hay bombillos, lo que queda es el alma. Queríamos que la gente sonriera al verlo. Que sintieran la Navidad, aunque nosotros la estuviéramos grabando entre escombros, tensión y cero horas de sueño. El video se entregó a tiempo. Tres noches sin dormir, turnos duplicados en postproducción, correcciones sobre correcciones y un render que parecía eterno. Pero salió. Y no solo salió: brilló. Ese video abrió oficialmente la Navidad de 2019. Y aunque todos vieron un par de segundos llenos de color, nosotros sabemos que ahí dentro está la historia de un equipo que se metió el proyecto al corazón. Que lloró de cansancio y rió de felicidad. Y que entendió algo muy poderoso: Una empresa crece por sus logros, crece por las anécdotas, por las veces que todo parecía imposible y aún así se logró. Por las historias que no salen a cuadro, pero que lo hacen posible. Así que sí, ese video fue especial No solo por las luces que encendimos en la ciudad. Sino por las que nos encendimos nosotros por dentro. Y si has llegado hasta aquí, te digo algo: Gracias por leernos. Por querer conocer estas historias detrás de las pantallas. Porque en Pombo creemos que contar también es una forma de agradecer. Y esta historia… merecía ser contada.  ¡Feliz navidad adelantada 6 meses!

LO QUE NO SE VE EN EL VIDEO…TAMBIÉN BRILLA Read More »

¿CÓMO SOBREVIVIMOS A NUESTRO PRIMER STAND?

(Sí pudimos con eso… ¿Qué no vamos a poder hacer?) Hoy vengo cargado de anécdotas. Y es que llega mayo, y con él esa mezcla de nostalgia con vocecita interna que dice: “si ya pudiste con eso, podés con todo”. Y sí, te voy a contar una historia que aún me hace sonreír, estresarme, sentir una descarga de adrenalina, nervios y reír al mismo tiempo. Porque hace 10 años llegó a Pombo una marca increíble. Una de esas que uno dice: “algún día vamos a trabajar con ellos”. Y pum, pasó. Una multinacional. Una de esas marcas que las agencias sueñan tener en su portafolio. Nos conocieron, nos escucharon, y soltaron una frase que todavía me da vueltas: “Yo sé que ustedes no lo han hecho… pero sé que pueden. Y les va a quedar hermoso.” Y claro, ¿qué dijimos nosotros? ¡Vamos con toda! (No diremos el nombre por seguridad del cliente… no, mejor por la nuestra, jajaja. Que algo de dignidad hay que guardar después de lo que hicimos). Así fue como le dimos la bienvenida oficial a uno de nuestros primeros proyectos BTL. Teníamos el equipo, la experiencia en ideas, dirección, estrategia… Pero fabricar, lo que se dice fabricar… nunca lo habíamos hecho. Así que nos tiramos al agua. Bueno, no al agua: a montar y construir nuestro primer stand de 300 metros cuadrados. Fácil, ¿no? ¡Claro que no! Cuando vimos el espacio dijimos: “Dios mío, esto es ENORME.” Hicimos renders, lo presentamos al cliente, costeamos y dijimos: vamos a producir esto nosotros mismos. Manos a la obra: comprar materiales, herramientas, definir horarios… y arrancamos. Tenías que vernos. En modo constructor total. El detalle: teníamos dos días para hacer todo. Y cuando digo todo, es TODO. Nada estaba prefabricado. Nada. (Gravísimo error #1). El cliente nos aprobó el proyecto dos días antes del evento. (Gravísimo error #2). Y sí, lo aprendimos a la brava: si un proyecto es tan grande, el tiempo hay que replantearlo o el presupuesto se ajusta para tener un equipo más robusto. Pero claro… nosotros en Pombo tenemos una frase que repetimos siempre: “Esto no nos va a quedar grande.” Y con eso en mente… le metimos con toda. Dos noches sin dormir. Literal dormimos una hora en el piso hasta que… ¡Una serpiente! Sí, una serpiente. Gritos, susto, confusión. La gerente (sí, ella que se pone botas y nos acompaña en todo) salió  corriendo y gritando. “Oye… ¿y nada que avanzan?” “Oye… no le veo forma.” “Oye… ya todos armaron y ustedes nada…” Ese “oye” cargado de presión nos estaba dejando al borde del colapso. Así que respiramos, nos reunimos como equipo, y dijimos: vamos a parar, reorganizarnos, definir prioridades, hacer una oración… y pedirle al de arriba que nos alargue las horas, nos quite el sueño y nos mande una luz. Y fue tal cual de película. Faltando 6 horas para abrir el evento, empezó todo a fluir como si hubieran llegado hadas madrinas. Y de repente, en dos horas terminamos todo. Nos abrazamos, lloramos, nos miramos y dijimos: ¿En serio hicimos esto? Y sí. Además ganamos el premio al mejor stand de la feria. Nos sentíamos como niños izando bandera por primera vez. Y después de eso, lo único que podíamos decir era: Si pudimos con esto… ¿qué no vamos a poder hacer? Obvio, después vino el análisis, las enseñanzas, el checklist de errores y el nuevo protocolo de lo que NO se debe volver a hacer. Pero también nos quedó una certeza: A veces, por arriesgados, por apasionados, por querer decirle “sí” al cliente de tus sueños… te metés en una vaca loca. Y si bien el proceso fue de locos, también fue increíble. Hoy lo recuerdo y pienso: ¿De verdad hice parte de eso? Y sí. Lo hicimos. Y lo volveríamos a hacer (bueno, con más tiempo, la verdad). Si algo aprendimos es que cuando las expectativas son altas y el tiempo es corto, o se baja el nivel de exigencia o se sube el presupuesto. Pero jamás se baja el amor con el que lo hacemos. Gracias por leer hasta acá. Sígueme para más anécdotas (jajajaja). Nos vemos en el próximo blog.

¿CÓMO SOBREVIVIMOS A NUESTRO PRIMER STAND? Read More »